_Artista plástico (visual)
Exposición y trabajo presencial permanente en la Plaza de Armas de Santiago de Chile desde el año 1984 a la fecha presente
Estudios:
_Licenciatura en Bellas Artes, mención pintura
_Escuela de Bellas Artes, mención pintura
_Universidad de Chile
Exposiciones collectivas:
_Centro Cultural Mapocho 1986
_Anahuac - Centro Cultural Parque Metropolitano
Exposiciones individuales:
_Libro Café_Santiago de Chile_1990
_Haus der Kultur Friedrich Wilhelm Raiffeisen_Lana_Italia_1992
Premios
_1° premio_Imágenes de Buin_2004
_1° premio_Pintando la Vega_Santiago_2016
La original apuesta de Mario Fuentealba
Por esa obsesión de restarse y permanecer siempre en la esquina de las escenas sus compañeros de generación en la Facultad de Bellas Artes de la Chile le apodaron el lobo, reacio a la zalamera intríngulis estética y política de la época, con vacilantes vanguardias como el CADA o Rodrigo Lira, quizás presintiendo el sino lastimero del héroe trágico condenado a la muerte o al olvido. Mario es un hombre de pocas palabras pero no un timorato, dandy y flâneur en su juventud, amando a la vida y a sus hermosas hijas Victoria y Yanara se decidió a trabajar como pintor en plaza de armas, en la corte de los milagros o como diría Charly Garcia, en la calle de las sensaciones.
Alli lo conocí y desde entonces alternamos una rutina sana de cafés charlando sobre la contingencia y la cotidianeidad. Alli se lleno de vida y de amores. Mario es un gran dibujante de trazo fino y lineal que huye del kitsch y el caramelo, un singular pintor abstracto que
a dicho de muchos le ha matado el punto nada menos que a Mario Toral, un excelente retratista que ejerce su trabajo con lentitud y parsimonia de un monje budista y dice no soy más que un monje budista pero no menos que eso.
Quizás ahí está la clave para definirlo, su espiritualidad, hombre forjado por el silencio y la perseverancia, con una ética a prueba de fuego. Lo veo pintando sus acuarelas con pinceles finos y pienso este hombre no transa, este hombre va a morir con las botas puestas en esto que es un camino sin retorno en la expresión del pintor y escritor Adolfo Couve. No debe despreciarse
en el ejercicio diario que supone cotejar tu trabajo plástico al ojo examinador diario del transeúnte, gran crítico que exige un nivel de exigencia no menor al que muchos consagrados no estarían dispuestos a exponerse y sin duda fracasarían.
escrito por : Gerardo Castillo Santoval
Curadora/Commissaire/Curator : Mila Hamich
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